El arte y la cultura siempre han desempeñado en Austria un papel destacado, también desde la perspectiva económica. Esta faceta cultural es el elemento publicitario central para el turismo, marcado por la salvaguardia de la herencia cultural.
Las creaciones artísticas austriacas se caracterizan por la capacidad para trasladar la tradición a la actualidad de forma complementaria, conciliando contradicciones en una productiva alternancia. La tradición intelectual del país, sobre todo la representada por la literatura, la música, las artes plásticas y la filosofía se basan en este fenómeno.
Este lema enmarca la puerta de entrada de la Wiener Secession, una de las asociaciones de artistas y sala de exposición de arte contemporáneo de mayor relevancia. La autoorganización de los artistas y la conciencia democrática de su discurso tienen en este país la misma tradición que su radical vanguardismo. Ejemplos históricos de ello van desde los secesionistas en torno a Gustav Klimt, pasando por el Grupo de Viena, hasta el Accionismo Vienés.